Detrás de las ideas

By: arquitecto segovia | 5 Ago 2017

Los objetos, igual que las ideas, son siempre problemas potenciales.
Es así porque ocupan un lugar, condicionan un espacio.

Las cosas ocupan un lugar en los mundos físicos,
y las creencias o ideas ocupan un lugar en nuestra mente.

Ningún objeto resulta útil sin vacío a su alrededor,
igual que ninguna idea resulta útil vista sin perspectiva.

Si le damos a un objeto una importancia desmesurada,
entonces todo aquello de lo que nos rodeamos girará a su alrededor.

Del mismo modo si le damos a una idea la importancia que no tiene,
entonces nuestra mente se convertirá en un satélite de la idea.

Y todo ello en todos los espacios que podamos imaginar:
sucede en nuestras ciudades, en nuestras casas, en nuestras sociedades…

Es la diferencia entre «utilizar» y «ser utilizado»;
es la diferencia entre «ser libre» y «ser esclavo».

Podemos ver ejemplos de esto en todos los rincones de nuestro mundo
y en todas las escalas en que hay humanos.

No nos sorprenda que haya entuertos en nuestras mentes…
o que defendamos con tozudez simples opiniones.

No nos sorprenda que haya absurdos en nuestras ciudades, sociedades, políticas…
en nuestras culturas, en nuestras casas o en nuestras vidas.

Todo ello lo hemos creado nosotros, es un producto de nuestra mente
y es la representación de todas y cada una de nuestras muchas taras.

Los objetos, sin cautela, impiden la utilización del espacio urbano, político, económico, etc
De igual modo las ideas, sin perspectiva o contraste, impiden la utilización del espacio mental.

¿Acaso podría ser más valioso el objeto que el lugar que éste ocupa?
Nunca, porque un objeto es lo que es, y el espacio que ocupa es potencialmente cualquier cosa.

¿Acaso podría ser más valioso un punto de vista (económico, político, etc)
que la comprensión de los diferentes puntos de vista?

Por supuesto que no: mientras un punto de vista puede ser útil,
la comprensión del conjunto es laclave.

No hay tatuaje, por bello que sea, que pueda embellecer la piel que se propone enmascarar.

José Antonio Santos Pérez 🙂

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